Un viaje para todos los sentidos por las Hoces del Campo de Belchite

Un viaje para todos los sentidos por las Hoces del Campo de Belchite

El peculiar paisaje que conforman estos curiosos cañones y barrancos adentra al caminante en el corazón de la naturaleza más agreste de la comarca zaragozana, donde se esconde, además, un oasis de gran valor estético y ecológico

Los alrededores de Belchite encierran numerosos tesoros de gran belleza y elevado valor medioambiental. Es el caso de las Hoces, uno de los parajes más singulares del Campo de Belchite, formado por cañones o barrancos encajados que rompen con el paisaje habitual. La más espectacular de ellas está ubicada en el municipio de Fuendetodos, lindando con el de Belchite: se trata de la Hoz Mayor. La mejor manera de descubrir este enclave enmarcado entre paredes de roca de decenas de metros de altitud es recorriéndolo siguiendo una ruta adaptada para toda la familia, en versión corta o larga (según las ganas y el estado de forma).

Y es que, además de su valor paisajístico y estético, en las Hoces se conforman enclaves de alto valor ecológico. El microclima que se crea a su abrigo favorece, por un lado, la biodiversidad y, por otro, es un refugio para especies propias de regiones de climatología más benigna. Es por ello que en estas Hoces crecen helechos y plantas rupícolas, incluso arces y latoneros. Unas especies que contrastan con el matorral estepario que cubre las lomas y que deja constancia de la enorme aridez que domina el Campo de Belchite.

Las paredes rocosas de las Hoces también esconden una fauna propia. Entre estos cortados es posible ver Cabras Montés, pero también aves rapaces como el Buitre Leonado y el Águila Real e incluso búhos.

Un paseo por las hoces del campo de Belchite permite al caminante conectar con la naturaleza en estado puro, oyendo sus sonidos, percibiendo sus aromas, disfrutando de un paisaje de gran belleza y recobrando la sensación de tranquilidad. Una auténtica experiencia sensorial muy recomendable para todos, que se puede completar con el disfrute de la gastronomía de la zona o un reparador y merecido descanso.