Un viaje literario a la Batalla de Belchite

Es una de las contiendas más famosas y cruentas de la Guerra Civil Española y el escenario escogido por diferentes novelistas, ensayistas o historiadores para ambientar sus obras y para acercar al lector la atmósfera de aquellos días del verano de 1937

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En su afán de frenar el avance de los movimientos fascistas en Europa y tras luchar con el ejército británico, el activista político Lloyd Williams decide alistarse en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española, experiencia que le llevará a participar en la ofensiva de Zaragoza y en la Batalla de Belchite. Lloyd es uno de los personajes de la novela El Invierno del mundo del escritor francés Ken Follet, cuyo capítulo cuarto transporta al lector hasta el municipio zaragozano en el verano de 1937.

Y es que la Batalla de Belchite –que ha conmemorado este año su 80 aniversario – es protagonista en numerosas obras literarias, que permiten conocer la dureza de la lucha real que se vivió en aquellas dos semanas y que supera cualquier ficción.

Agosto de 1937 es también el punto de arranque del relato del alférez provisional que protagoniza Belchite, a sangre y fuego, escrito por Amaro Izquierdo, que narra su lucha en la defensa del municipio zaragozano y su posterior cautiverio en Valencia y Barcelona. Por su parte, el capitán De Diego, el teniente Quintana y el teniente Roy, relatan en Belchite la defensa del municipio zaragozano en el verano de 1937, mientras que en Emociones de un sitiado, Emilio Oliver ofrece un diario detallado del sitio que vivió Belchite durante aquellas dos semanas.

En sus memorias No fue un sueño’, el combatiente Joaquín Moreno Miranda relata en primera persona la Batalla de Belchite, que se saldó con miles de víctimas y un pueblo arrasado. Otra experiencia personal es el eje central de Amor y saludos revolucionarios, de la escritora norteamericana Laurie Levinger, que recoge, en orden cronológico, la correspondencia mantenida con su tío Samuel Levinger, miembro de las brigadas internacionales. Como combatiente en la autodenominada Brigada Abraham Lincoln, Levinger participó en la Batalla de Belchite, en la que falleció.

También las cartas que envió su abuelo desde el frente en Quinto de Ebro sirven de base y de inspiración a Ana Larraz para su novela ‘La fotografía. Historia de un soldado (1936-1937), en la que aparece la Batalla de Belchite. Igual que en Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie, de Juan Eslava, en la que se relata todo lo ocurrido en aquellos tres años. Y entre todos los sucesos acontecidos, hay un capítulo dedicado a la famosa batalla.

Están solo algunas de las que son, pero todas estas obras tienen algo en común: trasladar al lector a aquellas dos semanas del verano de 1937. Unas sensaciones que también se pueden rememorar en una visita al Pueblo Viejo. Y es que, ocho décadas después de la Batalla de Belchite, la villa histórica se erige como un realista museo al aire libre de recuerdos del pasado con un único objetivo: transmitir un mensaje de paz.

 

2017-12-15T13:07:05+00:00 diciembre 13th, 2017|Cultura, Historia|

Un comentario

  1. Juan Carlos 3 enero, 2018 en 5:03 pm - Responder

    Añadiría dos más, No se Fusila en Domingo del Pablo Uriel, cuyas memorias se han publicado recientemente también en formato cómic en tres volúmenes, el central que se desarrolla en Belchite y la Gran Ofensiva sobre Zaragoza de Martinez Bande, descatalogado, difícil de encontrar y algo caro, pero probablemente el más completo.

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