Belchite Viejo 2017-06-28T21:36:12+00:00

Historia Pueblo Belchite

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La primera noticia conocida sobre ocupación humana en la zona de Belchite es la de la Cueva de los Encantados , este importante sitio, no solo por su valor arqueológico, sino también espeleológico, fue descubierto en los años 70. Los valiosos restos metálicos y cerámicos (Campaniforme) permiten datar su momento de uso entre el 1800 al 1300 a.C., en la Edad del Bronce antigua y media. Sin embargo, no es hasta la Edad del Hierro final cuando se ha podido constatar una presencia humana de importancia en este territorio. Es en este momento cuando se desarrollan una serie de asentamientos importantes, entre ellos alguno que pudo alcanzar la categoría de ciudad.

Tradicionalmente, Belchite ha sido asimilada a Belia, ciudad nombrada por Ptolomeo perteneciente a la etnia ibera de los Sedetanos. Por su homofonía fue identificada sin más razones. Igualmente se intentó ubicar a la importante ciudad y ceca de Belikiom, sin duda situada en el entorno del Aguas Vivas. Sin embargo, en la actualidad la opinión más comúnmente aceptada conduce a ubicarla en el yacimiento del Piquete de la Atalaya de Azuara.

Por último, una de las opciones con mayor aceptación actualmente entre los expertos es la de Belgeda. Esta ciudad de los celtíberos es nombrada por Apiano con ocasión de un episodio ocurrido en el año 93 a.C., en el que los habitantes de esa ciudad dieron muerte, prendiendo fuego al edificio, a los miembros del senado local, al haberse mostrado estos vacilantes ante el deseo popular de rebelión contra Roma. Como consecuencia de estos hechos, el gobernador Cayo Valerio Flaco intervino dando muerte a los responsables. Belgeda vuelve a aparecer en fuentes clásicas nombrada por Orosio, al ser conquistado por Pompeyo junto a otras ciudades en el año 76-75 a.C. en su camino a la Celtiberia desde Cataluña. Cualquiera de las opciones lleva a establecer en el entorno de Belchite la existencia de una ciudad celtíbera del grupo étnico de los Belos o al menos del grupo denominado Bel-.

Independientemente de cual fuera su nombre en la antigüedad, Belchite cuenta con una importante yacimiento en el cerro amesetado que hoy ocupa el santuario de la virgen del Pueyo. A pesar de no haberse realizado excavaciones y de ser conocido solo por hallazgos superficiales, en su superficie alberga una ciudad de una cronología no anterior a mediados finales del siglo I a.C.

Esta ciudad tuvo una estrecha relación con la presa construida en el siglo I d.c. en Almonacid de la Cuba. La potencia de la ciudad y la garantía de abastecimiento de agua hicieron del territorio del actual Belchite una tierra próspera y de gran riqueza.

La caída del imperio romano y la llegada los conquistadores islámicos hizo que el conjunto de los pobladores cambiara. Sin embargo, el funcionamiento de la zona siguió siendo muy parecido, continuando una estrecha relación con riqueza fértil que proporcionaba el agua de la presa de Almonacid.

Belchite, la Balsar o Bilsid islámica, perteneció al territorio (Küra) de Zaragoza, constituyéndose en un amplio distrito agrícola en torno al río Aguas Vivas, como aparece descrito en fuentes documentales de varios cronistas árabes. La zona fue tempranamente poblada, desde la segunda mitad del siglo VIII, por grupos tribales beréberes clientes de la dinastía Omeya, asentados en torno de la Madina de Zaragoza con el objetivo de controlar y proteger estratégicamente sus alrededores, a la vez que, en el caso de Belchite, controlar la ruta con Montalbán y Teruel hacia la costa, que enlazaba también con el eje Molina-Guadalajara-Toledo.

Como motor de este territorio las fuentes árabes narran la recuperación del uso de la presa romana de Almonacid (Al-Munastir) como elemento para controlar el precioso elemento del agua que hacia fértiles estas tierras. Como elemento de control de esta riqueza se construyeron puntos fortificados, de los que hoy en día no quedan restos, para proteger los recursos. En torno a uno de estos puntos fortificados, probablemente situado en los alrededores del cementerio viejo y San Salvador, surgiría una núcleo de población mas desarrollado que terminaría por convertirse en Belchite.

Superado este momento de crisis de población, Belchite recuperó su potencia, siendo uno de los municipios más importantes de Aragón durante la edad Moderna. Reflejo de esta prosperidad y crecimiento la definitiva monumentalización de la villa. Numerosos palacios y casas nobles acompañaron a los restos monumentales más importantes del Belchite viejo que se han conservado hasta nuestros días (Iglesias de San Martín y San Agustín, de San Juan- Torre del Reloj, Convento de San Rafael, el Seminario, ermita de la Virgen del Pueyo o las puertas que circunvalaban la villa dándole acceso)

Llegado el siglo XIX comenzó para Belchite un triste periodo en el que la prosperidad y la riqueza económica y de población fue sustituida por una serie de lamentables y devastadores episodios bélicos.

Belchite durante la Guerra de la Independencia tuvo su participación en los hechos ocurridos durante el primer Sitio de Zaragoza. Dada la complicada situación en la que se encontraba la ciudad, Palafox salió de Zaragoza para asentarse en Belchite el 16 de Junio de 1808 con el objetivo de reunir nuevas fuerzas y presentar nuevos frentes de guerra al ejército francés. Pocos días después, el 18 de Junio, después de haber sido derrotados días antes en María de Huerva y Botorrita, los ejércitos españoles presentaron batalla desde el entorno de El Calvario hasta el Pueyo y la Puebla de Albortón, siendo de nuevo derrotados. Este hecho quedó registrado en el Arco del Triunfo de París, dentro de la lista de victorias napoleónicas.

Años después, e igualmente dentro del contexto de otro episodio zaragozano, la Cincomarzada, Belchite volvió a sufrir otro encuentro bélico. En 1838, dentro de la linea de avance carlista al mando de Juan Cabañero Esponera, se produjo una nueva batalla en Belchite, previa al famoso intento de entrada en Zaragoza. Sin embargo de estos episodios bélicos, el que mas importancia y repercusión tuvo para la vida del pueblo fue el de la última Guerra Civil española. En Junio de 1937, con el fin de distraer las operaciones El estado mayor republicano preparó una serie de ofensivas con el fin de aliviar la presión de esta zona de la contiende e intentar evitar la caída de Bilbao en las manos del ejercito franquista. Para ello, se dispusieron una serie sucesiva de avances, primero en Huesca, seguidamente, en Agosto en Belchite y posteriormente en Diciembre en Teruel.

En el caso de Belchite, considerando el éxito obtenido en Brunete, el general Rojo dispuso un contragolpe estratégico. Para ello dispuso un importante número de efectivos a lo largo del extenso frente de Aragón intentando contar con el factor sorpresa que ya en otras ocasiones había resultado con éxito. el 24 de Agosto se inició la ofensiva de Belchite, con el objetivo de realizar un avance rápido sobre Zaragoza para tratar de ocuparla y provocar así el desplazamiento de tropas franquistas desde el Norte.

Un total de algo más de 80000 hombres divididos en 4 agrupaciones principales tenían como objetivo principal rodear y ocupar velozmente Zaragoza desde varios frentes: por el Norte desde Zuera, más al Sur desde Farlete hacia Villamayor, por el Este desde Quinto y Pina; y por último, con la mayor cantidad de fuerzas, otro amplio sector que cubría Quinto, Belchite, Mediana y Fuentes.

El objetivo prioritario inicial era avanzar ordenada y rápidamente para conquistar los puntos claves y posibilitar la entrada en Zaragoza. Sin embargo, esta ambiciosa operación no tuvo los resultados esperados. El factor sorpresa, clave en la operación, llevada a cabo incluso principalmente de noche, se perdió debido a la falta de coordinación entre todos los frentes, la inexperiencia de las tropas, los fallos de intendencia, y, sobre todo, en el detenimiento de las acciones militares en puntos no prioritarios de la ofensiva, como pudo ser Belchite.

Durante días, mediante duros combates, el cerco sobre la villa se fue completando, quedando pequeños reductos de resistencia, como el seminario, que finalmente terminarían igualmente cayendo (2 de Septiembre).

La aviación jugó un importante papel tanto en acciones de ataque como de aprovisionamiento para los sitiados. Una vez alcanzado el casco urbano, los combates se realizaron casa a casa, hasta restringir un ultimo núcleo de resistencia en torno al ayuntamiento y viviendas adyacentes, así como la torre de la iglesia de San Martín.

Estos últimos reductos, a pesar de los últimos intentos de resistencia y huida de sus defensores, fueron tomados finalmente el día 6 de Septiembre. El empeño republicano en la toma de la plaza no parece justificable desde ningún punto de vista estratégico o militar. La batalla de Zaragoza se convirtió en la batalla de Belchite, cambiando una ofensiva de gran alcance en una acción bélica sobre una serie de plazas secundarias, entre las que destacaba Belchite, que hicieron perder tiempo y gran cantidad de medios al Ejercito Popular. Como resultado no solo no se consiguió la toma de Zaragoza, sino que además no se evitó la caída del frente Norte y la toma de ciudades como Bilbao por el ejercito franquista.

La batalla de Belchite tuvo su segundo episodio en 1938, dentro de la primera fase de la Batalla de Aragón, con la gran ofensiva final del ejército franquista que supuso el inicio del fin definitivo de la Guerra Civil. Después de la batalla de Teruel, el ejército franquista pasó a la ofensiva para conquistar el débil frente de Aragón, enlazar con el Mediterráneo y así dejar aislado el reducto republicano de Cataluña. El avance del potente y bien equipado cuerpo de ejército sublevado, reforzado por los cuerpos marroquies y el CTV italiano, fue fulgurante, conquistando en un corto espacio de tiempo una enorme extensión de terreno.

Debido a la feroz defensa planteada en la primera batalla, la propaganda ideológica del bando sublevado adoptó Belchite como un símbolo por lo que su toma alcanzó un significado especial. La desproporción de las fuerzas fue tal, que en el transcurso de los días 9 a 11 de Marzo, las fuerzas republicanas fueron arrolladas, tomandose junto a Belchite, las poblaciones de Azuara, Almonacid y La Puebla de Albortón.

Este acontecimiento bélico marcó el inició del fin de muchos siglos de historia. La villa histórica de Belchite fue despoblandose paulatinamente debido a decisiones políticas y propagandísticas del bando vencedor.

Sus edificios, debido por una parte a los daños sufridos, pero principalmente al abandono, las inclemencias del tiempo y el paso de los años, permanecen todavía como testigo no tan mudo de un importante y extenso pasado.

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